Cultura Sara de Ibañez, Chamberlain 29 de marzo de 2023

POESIAS DEL ALTILLO: "Atalaya"

En esta edición de nuestra columna continuamos, compartimos con ustedes, la serie de poesías, versos rescatados del altillo de la abuela, en esta oportunidad Sara de Ibañez, conocida por los isabelinos;

“Atalaya”

"Sobre este muro frío me han dejado

Con la sombra ceñida a la garganta

Donde oprime sus brotes de tormenta

Un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.

Yo aquí mientras el sueño los despoja

Y en sueños comen su mentida baya

Para erguirse en las venas de la aurora”

 

“Pábulo gris de su sonrisa vana;

Yo aquí mientras los sabios inocentes

Y los tranquilos de crujiente casa

Durmiendo abajo, y aprendiendo el frío

De sus angostos mármoles descansan”

 

“Yo aquí volteado por el viento negro

Que el olor de la noche desampara,

Los cabellos fundidos en raíces

Que van abriendo turbulentas lamas”

 

“Yo solo entre planetas condenados

Que en busca de sus huesos se desmandan

La edad del mundo en esta pobre sangre

que entre las quiebras de su historia clama”

 

“Yo aquí turbado por la paz bravía

que con sagaces témpanos me aplaca,

sintiendo entre las médulas ausentes

el duro frenesí de las espadas”

 

“Yo aquí velando, los desiertos ojos

quemado por el soplo de la nada,

las negras naves y los negros campos

vacíos de sus oros y sus lacras.”

 

“Yo aquí temblando en la vigilia ciega

Rodeado por un sueño de cien alas,

Vestido por mi llanto me arrodillo

Mientras vuela mi sangre en nieve airada.”

 

¿QUE ES UNA ATALAYA?

Nos dice la RAE (Real Academia Española); Torre hecha comúnmente en lugar alto, para registrar desde ella el campo o el mar y dar aviso de lo que se descubre.

EL ATALAYA DEL ALMA

Todos queremos estar mejor en nuestras vidas, ser felices, buscar la felicidad por distintos caminos. Lo material, los bienes, el dinero, llenar el estómago, es básico y esencial para pensar en ser feliz en la vida, sabido es que el material dinero, bienes o riquezas, no compran la felicidad. Hoy en día se nos ofrecen muchos caminos y atajos para alcanzar la felicidad. Pero en esos caminos siempre encontramos que el foco esta puesto en el “ego”, en proveernos a nosotros mismos, si bien no de necesidades materiales, la consigna deberia ser proveernos de necesidades no solo materiales sino tambien espirituales; alimentar el alma.

Ahora, … es posible satisfacer el “hambre” del alma, completar las aspiraciones del “ego”, ¿estando aislados del mundo? Así como no es posible satisfacer el hambre biológica con un buen plato de comida, teniendo un niño hambriento y famélico sentados a nuestro lado, sin compartir nada de nuestro pan con dicho niño. No puede ser posible encontrar la felicidad del alma, estando aislados del infeliz mundo que nos rodea, y no hacer ningún intento para cambiarlo, por más que sepamos lo infructuoso de dichos esfuerzos.

El mundo que nos rodea, la naturaleza, el medio ambiente, la sociedad, las demás personas, forman “un todo” con nosotros, y no podemos ser ajenos a ello. Seamos agradecidos con ese todo, y en todo, y devolvamos en la práctica, en hechos concretos, parte de lo que recibimos, y así no estaremos aislados, desde nuestra atalaya miraremos más lejos, mejor, y estaremos felizmente acompañados en nuestro camino, en nuestra búsqueda.

BIOGRAFIA: Sara de Ibañez

Sara de Ibañez (Sara Iglesias Casadei, 1909-1971), Chamberlain, Dpto. Tacuarembo

Sara Iglesias Casadei, conocida como Sara de Ibáñez (Chamberlain, Tacuarembó, 10 de enero de 1909 - Montevideo, 3 de abril de 1971), fue una poeta uruguaya. Esposa del poeta Roberto Ibáñez, fue conocida cariñosamente como «Gran Sara» por escritores como Octavio Paz. Entre otros premios obtuvo el Premio de la Academia Nacional de Letras y el Premio Nacional de Literatura en 1972.

Vivió de niña en Chamberlain, departamento de Tacuarembó, hasta que su familia se mudó a Montevideo. Fue profesora de enseñanza secundaria desde 1945

El también poeta Roberto Ibáñez, su esposo, fue de quien tomó su apellido como nombre artístico. La pareja tuvo tres hijas; Ulalume, Suleika y Solveig, que también se convirtieron en escritoras. Sara tenía por costumbre escribir dos libros a la vez al igual que hacía su marido; cada uno era diferente en tema y estructura.

Libros y Poemas publicados por Sara;

Canto (1940), Canto a Montevideo (1941), Hora ciega (1943), Pastoral (1948),  Artigas (1951), Las estaciones y otros poemas (1957), La batalla (1967), Apocalipsis 20 (1970), Canto póstumo (1972)

(FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Sara_de_Ibáñez)